No dejes tu terapia! La telemedicina te permite dar continuidad a tu tratamiento en salud mental

La pandemia global del coronavirus ha afectado a cada país de manera diferente, pero en todas partes la recomendación es la misma: mantener la distancia social y el aislamiento es el único método que hasta ahora ha demostrado ser efectivo para retardar el contagio y evitar colapso en el sistema de salud.

Farmacias y centros médicos públicos y privados están reaccionando de diversas formas para reducir la interacción presencial con el paciente, innovando en instancias como controles, consultas o entrega de medicamentos. En este contexto, la telemedicina se plantea como la mejor opción recibir atención de salud mental.

Para ser efectiva, cualquier forma de tratamiento en salud mental debe considerar un tiempo prolongado -de al menos unos seis meses- ya que hablamos de un proceso que debe ser monitoreado de forma constante por el facultativo, especialmente si el tratamiento contempla el uso de psicofármacos. La telepsiquiatría y telepsicología facilitan este acompañamiento, que el especialista puede realizar de manera remota a lo largo de todo el proceso.

Respecto de los psicofármacos, la emisión de recetas digitales es parte fundamental de la práctica de la telemedicina. Esto es algo tan simple como hacer llegar la receta firmada por el profesional a cargo – que puede ser escaneada o digital – al mail del paciente (o alguna instancia similar), para que éste luego la imprima o presente directamente con su celular, para obtener la prescripción que necesita en su farmacia de preferencia.

Si bien los efectos se pueden percibir a partir del primer mes, seguir el tratamiento con psicofármacos por un tiempo prolongado -entre seis a ocho meses como mínimo- genera una protección adicional de hasta un año posterior al término del tratamiento, lo que ayuda a prevenir o contener las recaídas o crisis de salud mental que el paciente pudiera experimentar durante ese periodo, entregando la protección y estabilidad adicionales que una persona puede necesitar al término de su tratamiento psiquiátrico.

En el caso de la psicoterapia, la atención de salud mental a distancia ha demostrado ser exitosa incluso en periodos de más de un año, y cada vez más pacientes optan por continuar el proceso que desarrollan con su terapeuta, pero en un formato a distancia, que facilita la coordinación de los encuentros, sobre todo en tiempos donde necesariamente debemos limitar nuestro desplazamiento.

En estos días de cuarentena hemos visto cómo muchas parejas que tienen problemas de comunicación, al estar atrapadas juntas en casa buscan y encuentran terrenos comunes y formas de organización que promueven el cambio de las relaciones, tanto a nivel de pareja como en la familia. En tiempos de crisis e incertidumbre aflora el valor real que damos a nuestras personas cercanas, y así efectivamente se promueve la reconciliación con ellas.

En este tipo de situaciones nos damos cuenta de cuáles son las personas y las cosas más importantes, y nos hemos conmovido con manifestaciones espontáneas de solidaridad entre personas desconocidas. No existe una inmunidad de rebaño ante el coronavirus, y quizás por ello muchas personas están empeñadas en “cuidar al rebaño”. La humanidad se reúne y dice “todos juntos podemos solucionar esto”, y de ahí surge la sensación de estar conectados con una comunidad mayor, una aldea global. El aprendizaje más importante para después de esta cuarentena es que, tanto a escala evolutiva como entre las personas, cuando nos vemos amenazados, la cooperación -el amor, si se quiere- es más exitosa que el resentimiento.

Lo que oculta el silencio….

El suicidio es una urgencia vital en el contexto biográfico de pérdida de la salud de una persona y también en el debilitamiento de sus redes afectivas y sociales. 

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud cerca de 1 millón de personas se suicida cada año, y por cada suicidio consumado hay muchos más intentos suicidas. Cabe destacar que un intento suicida es el principal factor de riesgo individual para cometer suicidio. El suicidio es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15-29 años, después de los accidentes de tránsito. 

En cifras del Ministerio de Salud de 2019, anualmente en Chile 1.800 personas se suicidan y por cada uno de ellos, 20 realizan un intento suicida. Los adultos mayores son el grupo de edad donde es más frecuente el suicidio y le sigue con un 20% jóvenes entre 20 y 29 años. En relación a adultos mayores, cabe mencionar que uno de cada 5 personas de más de 60 años de edad vive con alguna enfermedad de salud mental, donde la demencia y la depresión son las más comunes, seguido por los trastornos de ansiedad y abuso de alcohol. 

Según datos del Servicio Médico Legal, los suicidios en Chile ocurren preferentemente en primavera, no obstante lo más frecuente es en períodos marcados por las fiestas familiares (Navidad, Año nuevo), que coincide con el fin de un ciclo, de gastos económicos, etc.  

El fenómeno del suicidio en Chile parece casi invisible ante los ojos de la ciudadanía y autoridades, aun cuando se trata de la segunda causa de muerte violenta en nuestro país, después de los accidentes de tránsito. Constantemente vemos campañas destinadas a evitar estos últimos, sin embargo no vemos lo mismo en relación al suicidio, lo que nos quita la posibilidad de hacer conciencia sobre el real impacto de este problema de salud pública y deja bajo una aparente decisión personal un problema gestado a partir de una serie de factores económicos, sociales y colectivos. 

Reconocemos 3 componentes en la toma de decisiones de una persona con conducta suicida: un sufrimiento intenso, la falta de recursos psicológicos para enfrentar ese sufrimiento y una desesperanza profunda ante el futuro con la opción de la muerte como única salida. Por lo tanto, aquellos que intentan suicidarse no son valientes ni cobardes, sino personas desbordadas por el dolor psicológico y carentes de esperanza en el futuro. No obstante, muchos de aquellos que atentan contra su vida no quieren morir, es por eso que son más las tentativas suicidas que los suicidios consumados, pero sí quieren detener su sufrimiento, de manera que podrían estar contentos de haber sobrevivido cuando su dolor ha sido controlado. 

Si bien el vínculo entre el suicidio y los trastorno mentales (principalmente trastornos del ánimo y consumo de alcohol) está bien documentado en los países de altos ingresos, muchos suicidio se producen impulsivamente en momentos de crisis que menoscaban la capacidad para afrontar las tensiones de la vida, tales como problemas financieros, rupturas sentimentales, dolor o enfermedades crónicas.  Además, las experiencias relacionada con conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento están estrechamente ligadas a conductas suicidas. Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos vulnerables objeto de discriminación, por ejemplo, los refugiados y migrantes; las comunidades indígenas; las personales lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales, intersexuales; y los reclusos.

Entendemos que los factores causales son infinitos y diferentes en cada caso, sin embargo si nos informamos podemos hacer algo al respecto, tanto cuando el problema nos invade a nosotros mismos como a seres queridos.

Finalmente, si comienzas a sentir que las cosas te abruman o sobrepasan,  o estás más preocupado de lo habitual o irritable, te resulta difícil disfrutar de la vida o te sientes triste y distraído, es importante no aislarse o intentar solucionar las cosas por tu cuenta. En este punto es crucial pedir ayuda. Las primeras fuentes donde puedes hacerlo puede ser tu entorno social o familiar, no obstante es importante considerar en tu búsqueda a los sistemas de salud. Recordemos que la conducta suicida es una Urgencia Médica, por lo que la atención requiere rapidez y puede ser atendida en cualquier centro de salud, para luego recibir atención especializada. O bien, si existe la ideación suicida, es crucial buscar ayuda en salud mental y compartir esta información con tu tratante. Una vez que comenzamos a hacernos cargo de la situación actual, es de suma importancia incluir a aquellas personas más cercanas en tu vida a tu cuidado, de esta forma disminuimos el riesgo de tentativas suicidas.Por otro lado, si conoces a alguien que tenga ideas suicidas y ha pedido tu ayuda, algunas de las cosas que puedes hacer son: Escuchar sin juzgar, validar sus sentimientos, acompañar, orientar a buscar ayuda profesional y seguir acompañándola, alertar a otras personas cercanas que puedan colaborar y ofrecer ayuda en temas prácticos que puedan alivianar la vida cotidiana.

Dra. Sophia Igor

Medico Psiquiatra

Equipo Psiquiatras Online

Telepsiquiatría: Acercando la salud mental a los chilenos

Ver columna en La Tercera

La Salud Mental está en deuda en nuestro país. Probablemente esto no es novedad para nadie, pero las cifras pueden ser más duras que lo esperado. Según la OMS -Organización Mundial de la Salud- un 23,2% de los chilenos tiene algún tipo de enfermedad psiquiátrica.

Asimismo, somos el segundo país de la OCDE -Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico- que más ha aumentado su tasa de suicidios durante los últimos 15 años. Se han incrementado considerablemente los trastornos de ansiedad, la depresión mayor y el estrés en nuestra población.

Frente a este panorama surge la obvia pregunta, ¿Por qué no buscar ayuda profesional? Altos costos, baja cobertura, escasez de especialistas en el sistema público, grandes distancias. Muchas respuestas para una sola pregunta.

Sin duda urge aumentar el gasto público en Salud Mental -que apenas bordea el 2,1% del presupuesto de salud– y claramente incrementar las coberturas de las prestaciones. Pero un tema que también hay que superar es el de las distancias geográficas.

La telemedicina ha sido una de las grandes innovaciones médico-tecnológicas de los últimos años. Acercar la salud a las personas sin importar en qué parte del planeta se encuentren ha sido la consigna.

“La telepsiquiatría es uno de los cuatro grandes campos que la tecnología abrirá en el futuro de esta práctica médica, a un nivel casi tan importante como el desarrollo de los psicofármacos durante el siglo XX”, afirma el estudio The Future of Digital Psychiatry, publicado en la revista Current Psychiatry Reports en agosto de este año.

De acuerdo con dicha investigación, el desarrollo en esta área beneficiará a los pacientes en aspectos como el diagnóstico temprano y tratamiento personalizado.

Pero quizás la revolución más importante que plantea la telemedicina para la salud mental tiene que ver con la facilidad del acompañamiento que el especialista puede realizar a lo largo de toda la evolución del paciente, dada la facilidad de acceso que ofrece la comunicación digital.

La telemedicina en salud Mental ya ha sido probada en el hemisferio norte demostrando una eficacia comparable a las consultas presenciales, debido a que esta especialidad en particular realiza un examen mental del paciente y es una alternativa para casos donde el tiempo y acceso geográfico cumplen un rol importante.

En España se utiliza desde hace al menos una década en el servicio público de salud para las etapas de diagnóstico, control de medicación y psicoterapia. Médicos de la Asociación Nacional de Psiquiatría Privada de ese país han afirmado que realizando “ajustes en la conducta comunicacional del profesional y aplicando los protocolos necesarios, los pacientes manifiestan gran satisfacción a lo largo de su tratamiento”.

Debido a factores culturales como la falta de educación emocional, o la noción de que debemos “ser fuertes” ante una situación adversa, muchas personas en nuestro país tienden a ignorar o subestimar sus problemas de salud mental, los cuales -si no se tratan adecuadamente- terminan afectando nuestra vida familiar y laboral, entre otras cosas.

El gran objetivo del mundo digital es en último término borrar las distancias que limitan la comunicación interpersonal. Al ser una herramienta de última generación, las investigaciones actuales y futuras contribuirán a perfeccionar su uso.

Desde ya su utilización resulta muy prometedora, especialmente para nuestra realidad geográfica, donde los especialistas están concentrados en ciertas zonas geográficas y las demandas de salud mental superan la oferta.

Cómo me preparé para ejercer la telepsiquiatría

Doctora Paulina Troncoso

Mi primer acercamiento profesional a la telepsiquiatría comenzó el año 2017, cuando viajé a Canadá para sub especializarme en psiquiatría oncológica y cuidados paliativos.

Desde el comienzo de mis rotaciones médicas en el hospital Princess Margaret de Toronto descubrí que la población canadiense tiene una relación muy cercana con el uso de la telemedicina en salud mental, y que su adopción en la sociedad fue muy rápida desde que comenzó a masificarse su implementación a lo largo del sistema público nacional de salud.

Una de las cosas que más me llamó la atención inicialmente fue el hecho de que los especialistas dejaban un bloque de atención médica de la semana para realizar atenciones de pacientes bajo el sistema de telemedicina. Esto refleja la relevancia que se da a esta práctica en el sistema de salud nacional, además de permitir a los especialistas administrar el tiempo de manera más eficiente.

Primero noté que esta adopción exitosa de la telemedicina en Canadá se debe en parte a las características geográficas del país. Con una gran cantidad de población aislada, duros inviernos que dificultan constantemente los desplazamientos, especialistas ubicados en ciertas zonas geográficas y una gran familiarización y confianza en la tecnología. La telemedicina otorgó a muchas personas una atención de salud mental a la que no hubieran podido acceder de otra manera, y en especial a los pacientes oncológicos que por razones de dolor, impedimentos físicos o calidad de vida prefieren esta modalidad.

Con el tiempo y práctica de esta disciplina fui notando que la telepsiquiatría ofrece muchas más aplicaciones que simplemente operar como un sustituto a la consulta presencial. Contrario a lo que pudiera pensarse, la atención de salud mental a distancia facilita el seguimiento de la terapia, ya que el paciente cuenta con un canal de atención más directo con su psiquiatra o psicólogo, lo que genera una relación de mayor confianza y seguridad entre ambos.

Por otra parte, existen pacientes que, por diversas razones, se sienten más cómodos frente a una situación de terapia en un espacio seguro, como puede ser su propio hogar. Al sentirse protegidos, estos pacientes de hecho logran una comunicación más efectiva y con ello una atención de mejor calidad.

Durante mis 2 años y medio de especialización utilizando la telemedicina, creo que las habilidades que más logré perfeccionar fue la empatía. Hacer sentir que la atención de salud mental está siempre al alcance le da mucha tranquilidad y seguridad al paciente.

Saber que su psiquiatra o terapeuta estará siempre disponible independiente la ubicación física no tiene precio, decían los pacientes muy agradecidos de esta alternativa terapéutica.

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