La maternidad esun proceso de múltiples transformaciones. Las mujeres experimentan cambios psicológicos trascendentales que pueden derivar, si no son bien abordados, en depresión.

El nacimiento de un bebé suele desencadenar una variedad de emociones muy intensas. Entusiasmo, sensación de bienestar, ansiedad, preocupación y miedo, pudiendo convertir esta nueva tarea de ser madre en un camino cuesta arriba. 

En general, la llegada de un nuevo integrante a la familia se relaciona con un momento de mucha alegría, sobre todo si el bebé ha sido buscado y esperado. Sin embargo, muchas mujeres presentan síntomas ansiosos y/o depresivos durante el embarazo y luego de la llegada del bebé, siendo fundamental hacerles seguimiento. En la mayoría de las mujeres estos síntomas son de intensidad leve y su duración es de menos de dos semanas, correspondiendo así a una disforia postparto o ¨baby blues¨. 

Los síntomas de la depresión posparto pueden ser difíciles de reconocer y en ocasiones podrías normalizarlos pensando que son parte del proceso. Es fundamental poder detectarlos a tiempo para poder ofrecerte un tratamiento adecuado para ti y prevenir consecuencias en relación al vínculo de apego con tu bebé, dificultades con la lactancia, interferir en la capacidad para cuidar al bebé y realizar otras tareas diarias.

Además de los síntomas propios de la depresión, es muy importante considerar si tienes antecedentes personales relacionados a tu salud mental. Si tuviste un episodio de depresión o cuadro de ansiedad durante el embarazo y/o acontecimientos vitales estresantes que puedan estar interfeririendo con tu vida actualmente.

¿Cuándo debes pedir ayuda profesional?

Es muy importante que sepas que la depresión posparto no es un defecto de carácter o una debilidad. A veces simplemente se trata de una complicación del parto y tiene tratamiento eficaz. Si tienes dudas o presentas síntomas de la lista a continuación, no dudes en contactarte con nosotros.

Síntomas posibles de la depresión postparto:

  • Estado de ánimo bajo o cambios de humor 
  • Labilidad emocional
  • Dificultad para relacionarse con el bebé
  • Aislarse de familiares y amigos
  • Pérdida del apetito o comer mucho más de lo habitual
  • Incapacidad para dormir (insomnio) o dormir demasiado
  • Fatiga o pérdida de energía
  • Pérdida del interés y placer 
  • Irritabilidad 
  • Miedo a no ser una buena madre
  • Desesperanza
  • Sentimientos de inutilidad, vergüenza, culpa o insuficiencia
  • Disminución de la capacidad de pensar con claridad
  • Ansiedad y/o ataques de pánico
  • Pensamientos acerca de lastimarte a ti misma o al bebé
  • Pensamientos recurrentes de muerte 

Psicologa M. Teresa Nervi

Equipo Psiquiatras Online

× ¿Tienes dudas?