Hay días en los que no puedes más, te equivocas, te frustras, te comparas… y sin darte cuenta, te hablas con dureza. La mayoría de las personas se exigen comprensión para todos, menos para sí mismas. La autocompasión es aprender a tratarte con la misma amabilidad que tendrías con alguien que amas. Es entender que mereces consuelo, incluso cuando fallas.
La voz interna que te acompaña
Tu diálogo interior es un refugio o una herida, cuando esa voz solo te critica, “no sirves”, “otra vez lo hiciste mal”, no te motiva: te destruye. La autocompasión no se trata de justificar errores, es mirar tus límites con ternura.
Todos caemos, dudamos, pero no todos sabemos hablarnos con cariño en medio del dolor.
En consulta, es común ver a los pacientes escuchar de sus terapeutas: “háblate como le hablarías a un niño que está aprendiendo”. Porque eso somos ante la vida: seres aprendiendo.
Cómo practicar la autocompasión cada día
- Cuando te descubras criticándote, pausa y respira, pregúntate: “¿esto me ayuda o me hiere?”.
- No minimices tu tristeza ni tu cansancio, siente sin culpa.
- Dormir bien, alimentarte, descansar o decir “no puedo hoy” es amor propio.
- Repite frases que te sostengan: “estoy haciendo lo mejor que puedo”, “merece descanso quien se esfuerza”.
La terapia te ayuda a cultivar una relación más amable contigo, a transformar la exigencia en comprensión. Pide hora con nosotros.
Equipo Psiquiatras Online


