La detección de un cáncer es seguramente uno de los desafíos más complejos que pueden aparecer en la vida de una persona, más aún en los casos de cáncer avanzado, cuando el paciente y su entorno deben enfrentar la llegada próxima e inminente del final de su vida. Cerca del 25% de los pacientes con esta enfermedad en una etapa avanzada presentan una depresión clínica significativa, síntomas que tienden a incrementarse con la progresión de la enfermedad.

Sin embargo, los avances recientes en medicina han ido extendiendo en forma progresiva el tiempo de sobrevida tras un diagnóstico de cáncer, y es por ello que hoy, el alivio del sufrimiento y la cura de la enfermedad son objetivos igualmente importantes en la oncología.

Una intervención temprana ante síntomas depresivos o de salud mental facilita a pacientes y cuidadores un manejo saludable de las emociones, relaciones y conducta en el contexto de un cáncer avanzado, mejorando de forma importante su calidad de vida. Desafortunadamente, la mayoría de los pacientes que sufren una depresión en este estadio de la enfermedad no son referidos a una psiquiatría, y por lo tanto no reciben el tratamiento adecuado”.

En una terapia de acompañamiento al cáncer avanzado el elemento más importante es la relación entre paciente y terapeuta. El terapeuta acepta ser testigo de la experiencia del paciente, y trabaja para comprender empáticamente sus emociones, miedos y esperanzas. Se ha demostrado que los pacientes oncológicos avanzados que presentan síntomas depresivos prefieren las intervenciones psicoterapéuticas por sobre el tratamiento con fármacos.

Como parte de una terapia dirigida a pacientes oncológicos, también es importante considerar que éstos luchan con una fluctuación constante de su estado de salud físico y mental, extenuantes calendarios de tratamientos y hospitalizaciones impredecibles, por lo que el terapeuta debe considerar la necesaria flexibilidad tanto en la forma como el contenido de la terapia, poniendo siempre el foco en el acompañamiento constante al proceso de la enfermedad y la significación que el paciente realiza de ésta.

En situaciones como esta, en las que progresivamente el paciente irá teniendo más dificultades de movilidad, la telepsiquiatría es una herramienta muy valiosa para permitir el acceso de los pacientes a una atención de calidad en salud mental.

Aunque resulte difícil, llegará un momento en que es necesario destinar un tiempo para conversar sobre la muerte. En culturas donde se habla abiertamente de la muerte, la preparación para esta experiencia de pasaje es de mejor calidad y resulta menos traumática, tanto para el paciente como sus seres queridos.

Es sabido que en general los pacientes deprimidos tienen peor pronóstico y mayores índices de mortalidad que una persona con las enfermedades físicas, pero sin un componente psicológico asociado, y en situaciones como un cáncer avanzado, una terapia de acompañamiento puede hacer la diferencia en calidad de vida para el paciente y su familia.

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