La hospitalización de un ser querido somete a los miembros de la familia a una situación difícil.

 

Familia y paciente, separados físicamente de su medio habitual y del apoyo afectivo, sufren y están angustiados. Si se considera a la familia como un núcleo en donde cada miembro que lo integra se interrelaciona, la hospitalización de uno de ellos origina una situación de crisis y desestabilización que repercute en todos sus componentes.

 

El paciente y su familia se encuentran en una situación de desesperanza, soledad e impotencia. Angustiados por el miedo al futuro y al dolor. Muchas veces estos sentimientos se ven exacerbados por el alto grado de complejidad técnica que los rodea y la falta de comunicación con el personal de salud.

Es esperable que se evidencien pensamientos repetitivos, en su mayoría negativos, que son fuente de ansiedad. Esa ansiedad viene de la incertidumbre de no poder visitarles, no poder hablar con los médicos tanto como les gustaría sobre el estado de su salud y a la poca certeza sobre la evolución de la enfermedad.

 

En el caso de procesos de hospitalización prolongados, o con síntomas muy intensos, no sólo el paciente acusa cambios físicos y psíquicos. La familia sufre una serie de alteraciones psicológicas que pueden dar lugar a una crisis emocional ante la enfermedad y la adaptación a los cambios en la estructura y funcionamiento familiar.

 

Cuando la familia cursa sintomatología ansiosa hay ciertos aspectos que no es posible controlar, pero es importante trabajar en los que sí se pueden potenciar.

Algunas recomendaciones

  1. Hablar sobre las emociones: es necesario poner nombre a lo que se siente y hablar sobre ello para ayudar a mitigar la intensidad de la emoción.
  2. Validar las emociones: se tiende a rechazar emociones que consideramos negativas, como el dolor o la tristeza.  Es importante que durante este proceso respetemos a los que necesitan llorar y se potencie la ventilación de las emociones.
  3. Apoyarse en los seres queridos: sentirse apoyados por la familia extensa o la red de amigos es fundamental en esta etapa.  En algunos casos es importante trabajar con el estigma que algunas familias sienten por tener un familiar ingresado con coronavirus.
  4. Intentar evitar RRSS, noticias y demás plataformas donde aparece información sobre el virus: la sobreinformación genera más ansiedad. Lo importante es focalizar la atención en el enfermo y buscar las maneras propicias de tener contacto con él.
  5. Si quieres información sobre el virus hazlo a través de personal sanitario calificado: tener información veraz sobre el virus reduce la incertidumbre.
  6. Gestiona expectativas en relación con el proceso de enfermedad: es fundamental obtener información de parte del equipo sanitario que se encarga del cuidado del enfermo.
  7. Ejercicios de autocuidado: buscar la manera más adecuada de gestionar espacios de autocuidado.
  8. Solicita ayuda de un profesional calificado: si los síntomas son agudos y no logran ser manejados al interior de la familia, es necesario contar con ayuda profesional

Ps. Barbara Gonzalez

Equipo Psiquiatras online

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