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Prevención del suicidio: ​Los vínculos y las herramientas que pueden salvar vidas

Dra. Daniela Neculmán
Revisado por Medicina General

No hay una sola causa que explique el aumento de los suicidios en nuestro país, sino más
bien una suma de procesos que vienen empujando en la misma dirección desde hace
años.
“La precarización del acceso oportuno a salud mental, el aumento del consumo de
sustancias, el quiebre de redes de apoyo tradicionales, el aislamiento social, el impacto
económico y laboral post pandemia, una mayor pesquisa y diagnóstico y el fenómeno de
contagio mediático y por redes sociales, son los factores que suelen mencionarse, afirma
nuestra residente de Psiquiatría, Dra. Daniela Neculman.

La tasa nacional de suicidios ronda hoy los 10,5 por 100.000 habitantes, por sobre el
promedio mundial y se ubica entre las más altas de Latinoamérica, “pero lo que más llama
la atención es que las Américas es la única región del mundo donde la mortalidad por
suicidio ha subido de forma sostenida desde el año 2000, mientras en el resto del planeta
ha ido bajando”, señala la Dra, Neculman.
Es un fenómeno que se da más en los hombres, quienes se suicidan entre 3 y 4,7 veces
más que las mujeres, aunque ellas presentan más intentos (proporción inversa, de 3 a 4,5
veces más).


“Esto se explica en parte porque los hombres usan métodos de mayor letalidad, tienen
menos tendencia a pedir ayuda o a verbalizar su malestar emocional por patrones
culturales de masculinidad y, además, consultan menos en salud mental. En Chile la
mayor tasa se concentra en hombres de 50 a 65 años”, menciona la Dra. Neculman.
Asimismo, hay dos grupos etarios que preocupan especialmente: los adultos mayores
(por aislamiento, viudez, enfermedad crónica, pérdida de rol social) y los adolescentes y
adultos jóvenes, donde el suicidio es la segunda causa de muerte entre los 15 y 24 años a
nivel mundial, después de los accidentes de tránsito.


Trastornos de base y factores predisponentes


Más del 90% de quienes fallecieron por suicidio tenían un trastorno psiquiátrico de base;
principalmente trastornos del ánimo (depresión y bipolaridad), seguidos por abuso de
sustancias, trastornos de personalidad (particularmente borderline), ansiedad y psicosis.
“A lo anterior, se suman factores predisponentes: antecedentes familiares de suicidio, un
intento previo (que multiplica el riesgo por 40), experiencias adversas en la infancia y
factores precipitantes como eventos vitales estresantes, rupturas, duelos, problemas
económicos, violencia intrafamiliar y diagnóstico de enfermedad grave”, comenta la Dra. Neculman.

La importancia del círculo cercano

El rol de la familia y los amigos es central, sobre todo en la etapa de sostén y detección
temprana. “No se trata de que resuelvan la crisis clínica, sino de que sean quienes
primero noten el cambio de conducta, el retraimiento, el hablar sobre la muerte y, que
puedan acompañar sin minimizar ni psicoanalizar por su cuenta”, agrega la Dra.
Neculman.


En este sentido, funcionan como red de contención emocional, como quienes facilitan que
la persona llegue a tratamiento y se mantenga en él y, como parte del plan de seguridad
(son los contactos de apoyo que se identifican explícitamente en una intervención en
crisis).


Se puede prevenir

El suicidio se puede prevenir y se puede actuar a tiempo. “De hecho es uno de los
mensajes más importantes de toda la evidencia: el suicidio no es un evento inevitable sino
el resultado de un proceso y ese proceso tiene ventanas de intervención”, enfatiza la Dra.
Neculman.


El modelo LIVE LIFE de la Organización Mundial de la Salud, OMS, plantea cuatro ejes
concretos:

  • Restricción de acceso a medios letales
  • Comunicación mediática responsable
  • Desarrollo de habilidades socioemocionales en jóvenes
  • Identificación y seguimiento de personas en riesgo


A nivel individual la combinación de plan de seguridad más seguimiento activo, junto con
psicoterapia específica para conducta suicida, es lo que muestra mejor evidencia.
“La clave está en que cualquier persona del entorno, no sólo el psiquiatra, puede actuar
como puente hacia la ayuda. Preguntar directamente si alguien está pensando en quitarse
la vida no aumenta el riesgo, todo lo contrario, suele aliviar y abre la puerta a pedir
ayuda”, finaliza la Dra Neculman.


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